Punto de vista de Aidan
Un mes después de que Sienna dijera que sí delante de todas las cámaras, la casa ya no se sentía igual, ya había pasado el miedo, había pasado la sangre. Ahora solo quedaba vivir felices.
Esa mañana estaba en el despacho revisando unos papeles cuando Sienna entró sin llamar, traía el pelo suelto y una de mis camisas, se veía hermosa.
—Ya firmé el alta definitiva del hospital —dijo— el médico dice que puedo hacer vida normal, vida normal, pero con cuidado, aclaró.
—Bien —