Punto de vista de Aidan
Jax y yo platicábamos animadamente, reíamos, aún saboreando la victoria de haber cerrado el trato con los inversionistas suizos, la mañana había sido perfecta, eso hasta que regresé a la mansión y volteé a ver a Leo, el niño tenía en sus manos mi libreta, la misma donde había anotado mis tácticas de guerra.
El mundo se detuvo, palidecí al momento, los consejos seductores de Jax estaban siendo expuestos en voz alta por un niño de cuatro años.
—¿Qué es un sádico, mamá? ¿Y