Punto de vista de Aidan
La lluvia había empeorado, los relámpagos iluminaban esporádicamente la habitación, pero yo no me había molestado en encender las luces. Prefería la oscuridad.
Estaba sentado detrás del escritorio, con un vaso de whisky a medio terminar en la mano.
Mi mirada estaba fija en la nada, me sentía exhausto, de pronto, la puerta de mi despacho se abrió sin que llamaran.
Era Jax.
Estaba furioso, se le notaba en la forma en que respiraba.
—Dije que no quería que nadie me molesta