Punto de vista de Aidan
La maldita lluvia no paraba, y el viento empujaba tan fuerte que casi nos hacía retroceder, Arcus seguía al borde con Leo en el aire. El niño lloraba y forcejeaba. Las aspas del helicóptero hacían un ruido que taladraba la cabeza.
Abajo en la calle, se escucharon las primeras sirenas, las luces azules y rojas empezaron a reflejarse en los edificios de enfrente. La policía había llegado, como siempre, tarde, el ruido de los coches y las voces por megáfono subía hasta nos