Cap. 97:
Desde la ventana Samantha observa a su hija subiendo al vehículo y marchándose hacia esa cita, abrazándose a sí misma no puede evitar sentir cierta inquietud. Por un lado desea que su hija sea feliz, que pueda vivir lo bello de amar y ser amada, pero por otro solo quiere que eso llegue a su fin, y no solo porque ahora supondría un gran beneficio con el trato que Alexander ha propuesto, sino porque no cree que ese hombre pueda ser suficiente para su pequeña.
—¿Crees que alguna vez tu madre dejar