Mundo ficciónIniciar sesiónMe despierto primero que mi reina, la mantengo pegada a mi cuerpo, ambos desnudos, mi mano en su vientre tratando de darle calor a mi hijo.
Cierro mis ojos para evitar que salgan lágrimas de emoción, no puedo creer que seré padre, cada vez que lo recuerdo termino igual. Agustín se ríe de mí y, para ganar los debates que tenemos acerca de su relación extraña, me dice “felicidades papi” y termino llorando como bebé







