Laura observaba a Javier con una mirada intensa, cubriéndose sus pechos, se sentía invadida en su intimidad. Su furia era palpable, mientras Javier mantenía una sonrisa despreocupada.
— ¿Qué haces aquí? ¡Eres un pervertido! ¡Sal de aquí! — exclamó Laura, visiblemente alterada.
— Relájate, no hay razón para que te pongas así. Además, no es algo que no haya visto antes; simplemente ha pasado tiempo desde la última vez que fuiste mía — respondió Javier con desdén.
— Te exijo que salgas del baño de