Alejandro había llegado con Valentina a la mansión. Al encontrarse con su hermana Eloísa, ambas se abrazaron de inmediato y comenzaron a llorar por la trágica noticia de la muerte de Javier.
Mientras tanto, Sandra permanecía sentada, con la mirada fija en un punto de la pared, llorando en silencio y completamente devastada.
—¿Cuándo te enteraste? —le preguntó Eloísa.
—Nos acabamos de enterar. Esto es una pesadilla; todavía no puedo creer que papá ya no esté con nosotros. Debe ser que resbaló y