Narrado por Liam Donovan
Mis náuseas finalmente habían remitido, dándome una tregua que aproveché para sentirme, de nuevo, como un ser humano funcional. Había recuperado mi capacidad para oler el café sin querer lanzarme por el acantilado y mi "simetría táctica" para los tomates había vuelto con fuerza. Pero, como bien aprendí en el ejército, cuando un frente se calma, otro estalla con el doble de potencia.
Entré en la habitación con dos tazas de té y la intención de sugerir un paseo al atardec