Narrado por Liam Donovan
La lluvia de Londres caía como agujas de cristal, lavando el asfalto pero incapaz de apagar el incendio que me devoraba por dentro. El video se repetía en mi retina, un fotograma maldito que se había quedado impreso en mi cerebro: la mano de Julian sobre el muslo de Mia, su vulnerabilidad expuesta ante una cámara. No necesité los recursos de la Torre Blackwood para encontrarlo. Conocía sus rutas, sus escondites de lujo y