Narrado por Liam Donovan
El búnker en el que se había convertido la mansión Blackwood me estaba consumiendo. Entre los informes de balística tras el atentado y la paranoia silenciosa de Dominic, sentía que me estaba convirtiendo en una extensión de los monitores de seguridad. Necesitaba un respiro, pero cuando Mia apareció en mi despacho con un vestido de seda negro que parecía más una advertencia que una prenda de vestir, supe que no iba a tener paz.
—Nos vamos de fiesta, soldadito —sentenció,