POV: DAMIÁN
La ingravidez era un enemigo silencioso. Cada movimiento requería una renegociación con la inercia, y mi rifle de asalto, aunque cargado con munición subsónica para evitar perforar el casco, se sentía como un lastre inútil en mis manos flotantes.
—Vektor, estado del aire —susurré por el comunicador del casco.
—Damián, el soporte vital de la estación está saturado con feromonas de calma —respondió la voz holográfica de Vektor, proyectándose en mi visor—. El Arquitecto está intentando