POV: DAMIÁN
El regreso a la mansión no fue el retorno del rey a su trono, sino el ingreso de un animal herido a su madriguera. Mis costillas aún ardían por los golpes de los mercenarios y el rastro de las cadenas en mis muñecas era una marca purpúrea que me recordaba mi fragilidad. Pero había algo más profundo que el dolor físico: una nueva sed.
Había pasado años observando a Elena a través de lentes de alta resolución, analizando cada poro de su piel, cada micro-expresión de su placer y su mie