Alex llega más temprano de lo previsto. Pensé que iba a llegar un poco más tarde, pero me sorprende cuando aparece en la casa apenas empieza a atardecer. Estuve horas pensando en lo que hice, en si fue buena idea ir a su empresa a recriminarle algo, y en qué iba a decirle en cuanto lo viera, practiqué un discurso una y otra vez, pero ahora, al verlo a los ojos, se me borró todo de la mente.
—Te quiero hacer sentir segura —dice—. Así que me tomé el atrevimiento de organizar una cita esta noche.