—Estás hermosa —expresa mientras me ayuda a subir el cierre del vestido en mi espalda—. Yo sabía que te iba a quedar bien.
—Debería confiar en ti más seguido —manifiesto. Él suelta una risa y se encoge de hombros.
—Ya te lo dije, no debes desconfiar de mí, te juro que todo lo que te digo es real… —Me mira por un instante, como si quisiera decime algo, pero solo sonríe—. ¿Vamos?
Alex me conduce por los espacios entre las mesas del restaurante con suavidad, tomado de mi mano. Me dijo que no era n