Alex es muy puntual, y a las ocho estamos parando frente a un lugar bastante extraño y misterioso. Las luces de la fachada dejan mucho que desear y, para colmo, pareciera que está cerrado.
—¿Estás seguro de que esto está abierto? —le pregunto cuando toca la puerta y nadie abre. Esboza una media sonrisa y asiente.
—Solo estoy verificando que no haya nadie —comenta en un murmullo.
Un instante después, saca la llave de su bolsillo, y abro la boca con sorpresa al ver que estamos en un patio de jue