—Parece que nos hemos entendido, ¿Eh? ¿Qué te parece si cambias mi dedo por un osito?
Juan Carlos sacó de bolsillo un pequeño osito rosa y Frida desvió inmediatamente la mirada hacia su nueva presa. Le soltó el dedo y alargó la mano hacia el juguete con un grito de alegría. Se lo tendió riendo y se echó a reír al ver que le mordía la oreja.
Daniela miró con los ojos entrecerrados a Juan Carlos y pensó.
“¡Le trajo un juguete! Erróneamente, había creído que se enteró de la existencia de Frida