Capítulo 65
Juan respiró profundo el aire fresco de la mañana que entraba por la ventana. Giró hacia la cama y vio el espacio vacío donde había dormido Daniela pegada a él. Y recordó las llamaradas de la increíble noche que habían pasado. Las sábanas y cubrecamas estaban en el suelo, porque cuando al fin se cansaron no tuvieron la energía para levantarlas y cubrirse con ellas. Nunca les hizo falta. El calor entre ellos bastó para neutralizar el frío del aire acondicionado y tuvieron un extraordinario sueño
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