—No te preocupes, creo que el viaje a Nueva Zelanda le hizo bien. Recuerdas que me dijiste la última vez que hablamos, que aparte de las operaciones reconstructivas, también visitó un psicólogo. De seguro, mentalmente ya está estable, porque ha reaccionado como todo el mundo cuando tiene problemas, concentrándose en el trabajo para olvidar.
—Sí, tienes razón, gracias nena te debo una.
—¡Por supuesto que me la debes! Bebé, te la voy a cobrar este fin de semana.
Los dos se quedaron ensimismados