Pero ella no se consideraba una mujer seductora, estaba acostumbrada a que la pretendieran. De repente sonó el timbre y se sobresaltó y el corazón le pulsó rápido. Respiró profundo tratando de calmarse, fue a la cocina apresurada a beber un vaso de agua, mientras el timbre sonaba de nuevo.
Se dirigió apresurada a la puerta, arreglándose el peinado y el vestido. Observó por la mirilla y era Juan Carlos. Abrió la puerta decidida y al ver la expresión de sorpresa de él mirándola de arriba abajo, e