Mundo ficciónIniciar sesiónNo se mueve.
Kade no se movía.
Estaba de espaldas a mí porque apenas se rompió el vidrio, él se giró clavando su vista en el jardín trasero de mi casa, y ahora estaba estático, casi como una estatua. Sentí algo semejante a la preocupación por el hecho de que no sabía en donde impactó la bala, no sabía si él estaba bien.
Entendía que el chico era casi un desconocido,







