Capítulo 96.

Un frío recorrió mi interior incitándome a gritar y saltar como si acabara de ganarme cincuenta millones de dólares.

La jueza sentenció la condena de Juliana y levantó la sesión. Dos oficiales tomaron a la asesina de los brazos, la esposaron y se la llevaron desapareciendo detrás de la gran puerta.

Yo, sin poder evitarlo más, abracé a Burns con todas mis fuerzas.

— ¡Lo hicimos! —celebr

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