—¡De ahora en adelante, chicas, debemos recordar alejarnos de esos tacaños muérganos miserables! ¡No vaya a ser que terminemos sin nada asi como ella! —dijo una de las jóvenes mientras reían.
Dejaron entonces de murmurar y mantuvieron una distancia prudente, siguiendo a Lorena hacia el aula.
Lorena, por su parte, estaba inmersa en sus pensamientos sobre el trámite de salirse de la escuela de bellas artes y no prestó atención a los comentarios detrás de ella, ya que hablaban en voz baja.
En el au