—Se acabo las pastillas para la acidez, tráeme una caja nueva. —dijo César con cierto tono débil.
Siempre había asumido que el medicamento era algo básico en la oficina, así que no le había dado más importancia.
Clara se quedó de pie, con una expresión incómoda. Quería decir algo, pero vacilaba, sin saber cómo abordar el tema.
César la miró con disgusto. —¿Qué estás esperando? Ve ahora mismo.
Clara, después de dudar unos momentos, finalmente habló: —Es que la dosis y el horario de las pastillas