Me despierto a la mañana siguiente en los brazos de Rick, con el sol brillando sobre nosotros a través de la ventana y una sensación de total satisfacción fluyendo por mi cuerpo. Me encantaría pasar el día en la cama con él, pero ahora que me he quitado un enorme peso de encima, me siento con energía y preparada para afrontar el día.
Le dejo dormir y me meto en la ducha. Tarareo para mis adentros y estoy tan ensimismada que no me doy cuenta de que Rick se mete detrás de mí. Sus enormes manos