Tramonto Ibleo Resort, Sicilia
El amanecer llegó con el aroma a café recién hecho y croissants dorados que inundaban la suite presidencial donde la familia Moretti-Rossi desayunaba. Isabella, con su batín de seda negra y el cabello recogido en un desorden estudiado, cortaba un trozo de fruta con elegancia mientras Francesco daba una mordida al croissant. Alessa, aún con el labio hinchado, mecía al pequeño Marco en brazos, y Leonardo no dejaba de mirarla con una mezcla de furia y preocupación.
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