La luz de la luna se filtraba tenuemente a través de la ventana, iluminando parcialmente la habitación en penumbra donde Alexander y Luciana se habían refugiado tras el último enfrentamiento. Luciana observaba fijamente la expresión distante de Alexander, quien contemplaba la ciudad sumergida en la oscuridad desde aquella ventana estrecha, con la mirada perdida en sus propios pensamientos.
Desde que habían escapado de la emboscada de Eleanor, Alexander se había vuelto más silencioso y distante