Elena Cruz supo que aquel día no terminaría bien desde el momento en que escuchó su nombre pronunciado con desprecio.—¿Esa es la asistente?La voz femenina no se molestó en bajar el tono. Sonó clara, afilada, cargada de juicio.Elena estaba de pie junto a la mesa larga de la sala de reuniones cuando alzó la vista. Frente a ella, sentada con la espalda recta y las manos perfectamente cruzadas, estaba una mujer elegante, de cabello oscuro recogido con precisión. Sus ojos la recorrieron con una mezc