—Está todo resuelto— Armando se tumbó en el sofá en una posición relajada, casi desplomada, mirando de reojo a Octavio y refunfuñando.
—Octavio, está claro que estás decidido a tener a la Señorita Elena, así que ¿por qué me hiciste ordenar a mis hombres que trajeran a Guillermo? ¡Eso no tiene sentido!
—Si te gusta una mujer, debes eliminar sin piedad a cualquier hombre que esté a su lado.
Octavio dijo con calma.
—¡Haz que se rinda con Guillermo cuanto antes! — Armando y Octavio habían creci