Habían pasados dos semanas desde que deje entrar a Alexander a mi apartamento.
Desde entonces está allí todas las noches marchandose en la madrugada y yendo los fines semana que puede.
Observó una silueta frente a mi escritorio, al levantar la mirada me encuentro con Helen la cuál me sonríe.
—¿Qué haces aquí rubia?
— Él señor Alex quiere que bajes, deben asistir a un almuerzo con los Claxton.
—¿Ya llegaron a la ciudad?
—Si y cómo Sara aún no ha regresado debes tomar su lugar.
—Andando.
Apagó el