Capítulo 57. Confusión
Durante el resto del día, Ámbar estuvo felizmente atareada, creando un par de vestidos que eran la materialización perfecta de lo que había soñado y diseñado en sus bocetos.
El equipo maravilloso que Marco había logrado reunir, en tan poco tiempo, resultó más que adecuado para ayudarla con la moldería, las telas que debían utilizar, y la costura, además de cada uno de los detalles singulares que llevaría su creación.
En un tiempo realmente récord, todo estaba listo y preparado para ser lucido.