Capítulo 54. Reencuentro
Entraron a la habitación de Marco en silencio, como si no quisieran romper ese hechizo de lava ardiente, con sus palabras.
Ámbar había esperado anhelante durante esos días alguna señal de que él aún la deseaba, mientras intentaba infructuosamente arrancarlo de su pecho, manteniéndose ocupada y asegurándose de que podría lograrlo.
Él la había evitado cuánto pudo, al punto de caer en viejos hábitos que lo dañaban más de lo que lo ayudaban, aunque era perfectamente consciente de eso.
Pero ahora, s