Capítulo 47. Un nuevo amigo
Sin ninguna novedad, el fin de semana llegó finalmente. Y la ansiedad agobiaba a Marco que en esos días no tenía la excusa del trabajo para desaparecer por varias horas.
Se levantó el sábado muy temprano, y el sol cálido entraba desde el balcón. Se le ocurrió que parecía un día agradable para desayunar sintiendo la brisa, y así lo hizo en cuanto le trajeron la bandeja.
La cocinera había preparado las cosas favoritas de Ámbar, y eso lo hizo añorarla.
Escuchó un auto saliendo de la cochera. Pro