Capítulo 46. El fuego del paraíso
Durante toda la semana, los días transcurrieron del mismo modo.
Desayunaban por separado, cada uno en su dormitorio.
Ámbar visitaba como todas las mañanas, a su madre, que avanzaba increíblemente en su mejoría, mientras ambas caminaban y conversaban por los pasillos del hospital.
Luego almorzaba casi siempre sola en algún restaurante pequeño fuera de la mansión donde todo olía a él. A veces, si es que su madre no necesitaba descansar luego de sus ejercicios, comía con ella para no sentirse ta