«¿Qué está pasando? ¿en qué momento terminamos así? ¡Dios! ¡qué vergüenza! Sus labios son muy suaves, mejor cierro los ojos», piensa la sonrojada Clara.
—¿Clara?
«¿Me llama? Escucho, ¿risas?», pensaba ella.
—Abre los ojos —dijo él entre risas. —Si te vieras, me matas de ternura. —Clara no puede mover ni un musculo, solo abre los ojos. —Por si las dudas, debo aprovechar que estas momentáneamente muda para hablar. —Toyun le agarra la mano y se la lleva al pecho. —Clara, me gustas y mucho, por favo