Kim-nim bajó la mirada un segundo, incómodo. La forma en que Yoon hablaba de la empresa de Clara no encajaba con el protocolo habitual. No era solo la firmeza que lo caracterizaba. Era rabia.
Clara lo notó de inmediato, aunque no lo entendía, pero no le dolía lo que decía de su empresa, más bien trataba de entender por qué lo decía así. «¿Por qué estaba tan molesto? No era como si le hubieran hecho algo a él. Será que ¿era empático? No. ¡Qué tontería!» pensaba.
—Yoon-nim, ya los llamo. —reaccion