La Hice Mía...
Luis Punto de Vista
La conduje por las escaleras deprisa, mi entrepierna se había quedado fría y todavía estaba húmeda por su saliva. Estar en su boca fue lo más maravilloso que me había ocurrido desde hacía tiempo, casi me corrí de gusto cuando me tragó hasta el fondo. La mayoría de las mujeres no podían tomarme entero por mi tamaño, pero Helen estaba llena de sorpresas.
Cuando llegamos a la cama, me miró con asombro y sus perfectas tetas llamaron mi atención. Me quedé boquiabierto al contempl