Sarah Brown
Me desperté y me encontraba mal, me sentía débil, como si el cuerpo me pensara. Tenía frío, temblaba no tenía ganas de nada, solo de estar en la cama y no moverme. Las cortinas estaba cerradas y la luz traspasaba la tela de esas cortinas beige. Pero sinceramente, no quería salir de esta cama, quería seguir durmiendo. María había entrado con el desayuno, pero mi estómago no deseaba comer. Tampoco supe de Vladimir desde ayer, desde que me dio las buenas no