Sarah Brown
Abrí mis ojos y todo estaba oscuro, miré hacía la ventana y aún era de noche. Encendí la lámpara de la mesita de noche y miré la hora, eran las cuatro de la mañana. Me giré y Vlad no estaba a mi lado, de hecho, no la había tocado. Me levanté de la cama y salí de la habitación, fui en su busca. En el salón no estaba, así que, caminé hasta el despacho. Por la parte de abajo de la puerta, salía luz. Llamé, pero no hubo respuesta, así que abrí y cuando