Freya resoplaba.
A tres días de aquí, llegaría la Luna Roja, y Freya Sagecross tenía mucho que hacer. Los vestidos que estaba haciendo para sus amigas tenían que ser perfectos, no hermosos, perfectos. Nada menos, quizás más. Como todo lo que hacía.
La magia ahora era su aliada más útil, eso y tener a Esmeray a su lado ayudando con las telas y la costura.
—¿Qué te parece? — le preguntó a Esme una vez que el encaje del vestido de Thea estuvo todo cosido. Y la prima de Leevanna frunció el ceño. Fr