PAPÁ AL RESCATE. CAPÍTULO 13. Unas vacaciones en familia
Matt tenía que reconocerlo: era linda aquella fiera cuando se sonrojaba, pero apenas la vio a punto de protestar, levantó una botella de agua helada y la pegó a sus labios.
—¡Sht, sht, sht! Calladita hasta que se te pase…
—¡¿Qué calladita ni qué ocho cuartos, Matthew!? ¡¿Te quieres vestir?! —escandalizó ella y Matt apretó los dientes señalando a la habitación donde estaba su hijo.
—¿Quieres despertar a Sian? —la regañó.
—¡Claro que no quie…! —respiró profundamente y habló más bajo, entre diente