PAPÁ AL RESCATE. CAPÍTULO 12. ¡Caliente caliente!
No era una santa angelita de Dios, pero a veces cuando aquel hombre sonreía, Heilyn sentía que en ese elástico suelto de sus bragas estaba escrito su boleto de ida al infierno. Matthew Vanderwood era un hombre muy guapo, ¡demasiado guapo! Pero ¿cómo iba a ser de otra manera si Sian era un príncipe hermoso?
Heilyn tomó a su hijo de la mano y volvieron a casa caminando despacio. Sin embargo apenas cruzaron el umbral Matt se detuvo en la puerta.
—Voy por mis cosas a la posada y regreso por ustedes