CAPÍTULO 39. Un pasado doloroso
Los labios de Nate se convirtieron en una línea fina porque sabía que eso era cierto, y su mejor amigo bufó con fastidio porque estaba evidentemente de acuerdo.
—¡Diablos, tiene razón! Pero no podemos descartar nada —gruñó Ranger molesto y decidió que quizás aquel era un buen momento para obtener más información de ella. De verdad no quería sospechar, pero su mejor amigo era Nate y a él era a quien le debía lealtad—. Necesito que me hables de la gente en tu vida. Además de la señora Margo, ¿ami