CAPÍTULO 15. Un hosco socio-compañero
—¡Oh dios, no me digas que el encargo ya dio resultado! —exclamó Adaline echándole agua en la cara para despejarla, y Blair agradeció tener una excusa como aquella.
—No… no lo sé. Seguro no es nada.
—¡Algo tiene que ser, linda, la gente no se desmaya por gusto! ¡Nate! —gritó en dirección a la terraza—. ¡Nate!
Su tono hizo que en cuestión de segundos Nate asomara por aquella puerta y frunció el ceño al ver a Blair sentada en el suelo.
—¿Qué pasó? ¡¿Qué tiene?! —Se agachó frente a ella, atrapando