SEMANAS DESPUÉS
ZAYED
Desde mi posición, la observo. Clara está en el jardín, enfocada en su sesión de fisioterapia. Sus movimientos son lentos, precisos, casi calculados, pero se percibe su frustración en los pequeños gestos: un fruncir de ceño, un suspiro contenido. Es testaruda, lo suficiente como para no conformarse con menos de lo que considera
perfecto. Esa determinación me fascina y me irrita en igual medida. Pero la amo, profundamente.
Hoy lleva un vestido corto, demasiado corto para mi