EL PUNTO DE VISTA DE LUCA
La celda no era lo que esperaba.
Era una habitación redonda, como un pozo de piedra, con un rastro de luz de luna que se deslizaba desde lo alto.
Desperté sobre un colchón delgado. Aún me dolía el cuerpo por el dardo y sentía la cabeza apretada por el dolor. Pero el vínculo en mi pecho seguía ahí, una señal silenciosa conectada con Rafe.
Me incorporé para sentarme bien, cuando oí una voz muy familiar que creí muerta.
"Estás despierta".
Me arrastré hacia atrás con fuerz