Reinhardt no respondió de inmediato, sino que se quedó inmóvil, observando a Jordan con un semblante inexpresivo, un rostro impasible que no dejaba ver si estaba molesto, ofendido o incluso divertido. Era como si nada de lo que Jordan dijera o hiciera tuviera impacto en él.
Sin una palabra más, Reinhardt dio un paso hacia Jordan. Lentamente, recortó la distancia entre ambos hasta que sus rostros quedaron casi pegados. Jordan no se movió, no mostró sorpresa ni rechazo, sino que simplemente perma