C260: Hazme caso por una vez.
La tarde se vestía con los últimos hilos de sol. Una brisa suave, casi melancólica, recorría los campos como una caricia olvidada. El aire tenía ese perfume a tierra cálida mezclado con frescura, como si el día no quisiera marcharse del todo. Los pastos altos se mecían en un vaivén lento, y los pájaros, dispersos en los árboles cercanos, cantaban como si ignoraran la tristeza que estaba a punto de entrar en esa vieja cabaña.
La casa, oculta entre el verde y el silencio, parecía haber sido aband