C224: No confío en ti.
El amanecer empezaba a hacerse presente y el caos de la noche anterior había quedado atrás, pero Jordan seguía allí, sentada en el taburete frente al piano, con el cuerpo rígido y los labios apretados. Chasqueaba la lengua con fastidio, resoplando cada cierto tiempo, como si cada segundo de espera fuese una nueva forma de humillación. Aún tenía el collar rodeando su cuello, el cual la mantenía sujeta al pesado instrumento, sin posibilidad de irse, de ayudar a alguien, ni de hacer absolutamente