C208: Te necesito otra vez.
La habitación aún olía a sudor, a deseo derramado y a pasión que se había prolongado por horas. El cuerpo de Jordan, completamente desnudo, descansaba a su lado, tibio, suave, respirando de manera acompasada tras haber sido llevado una y otra vez al límite. Reinhardt la había tomado sin descanso, perdiéndose en el calor de su interior, marcándola con cada jadeo, con cada gemido que arrancaba de su garganta.
No fue solo una vez. Fueron muchas. Una tras otra, sin importarle el paso del tiempo, si